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Modelos Bíblicos Para Ser Un Mentor

Por el Dr. Ted Engstrom
Presidente, World Vision

Ser mentor – el acto de edificar relaciones uno-a-uno – es un arte perdido en nuestra sociedad. En esta era moderna el proceso de aprendizaje ha cambiado. Antes, una persona aprendía cierta cosa trabajando con un experto en el área. Ahora el aprendizaje es a través de las computadoras, salones, libros y videos. En la mayoría de los casos hoy la conexión entre el dador sabio y con experiencia y el recibidor de esa sabiduría se ha debilitado o ya no existe.

Si regresáramos a los tiempos bíblicos, veremos que esta lleno de mentores – Elí y Samuel,
Elías y Eliseo; Moisés y Josué; Noemí y Rut; Elizabeth y Maria; Bernabé y Pablo; y Pablo y Timoteo.

Claro nuestro Señor fue el ejemplo supremo de un mentor. La relación entre Jesús y sus discípulos es de interés porque se relaciona con el ser mentor. Lo siguiente son algunas características de cómo Jesús fue mentor y su liderazgo dentro de sus relaciones:

  • Jesús escogió a sus discípulos;
  • Jesús paso tiempo con ellos;
  • Jesús les enseño en la verdadera practica de espiritualidad;
  • Jesús se revelo El mismo a ellos – a través del tiempo;
  • Jesús les dio tareas practicas para poner en practica lo que habían aprendido;
  • Jesús evaluó su trabajo
  • Jesús los redargüido cuando les faltaba fe en El y la relación;
  • Jesús creyó y confió en ellos tanto que les dio la tarea de seguir el trabajo que El estaba haciendo.
  • Jesús, al terminar Su trabajo, los dejo para que siguieran con ese trabajo.

Ciertamente los discípulos podían ver la integridad y sinceridad del gran mentor que tenían.

Si nosotros sinceramente queremos que nuestras relaciones crezcan – para ser mas eficaces en todas las áreas de nuestras vidas – necesitamos aprender de otros. Para escoger el mejor mentor (y yo creo que hombres deben relacionarse con hombres, y mujeres con mujeres), déjeme sugerirle lo siguiente:

  • Pidale ayuda para hacer las preguntas correctas, buscar en los lugares correctos, y mantenerse interesado en las respuestas correctas;
  • Decida que grado de excelencia usted quiere. Generalmente el motivo de tener un mentor es para mejorar, no para ser perfecto;
  • Acepte la posición de aprendiz. No deje que el orgullo se meta entre su aprendizaje o no trate de impresionar a su mentor con su sabiduría o su habilidad y por consecuencia poner una barrera mental que no le permita crecer;
  • Respete a su mentor. El respeto nos permite aceptar lo que esta enseñando;
  • Inmediatamente ponga en practica lo que esta aprendiendo. Se aprende mejor cuando aprende, practica, y asimila;
  • Ponga una disciplina para relacionarse con el mentor. Arregle su horario para poner un tiempo constante, seleccione los temas desde antes, y haga su tarea para aprovechar bien la sesión;
  • Recompense a su mentor con su propio progreso;
  • Aprenda a hacer preguntas importantes – preguntas que comprueben que ha estado pensando entre las sesiones, preguntas que demuestran progreso en su percepción;
  • No amenace con darse por vencido. Hágale saber a su mentor que usted se ha comprometido para mejorar.

Si nosotros sinceramente queremos que nuestras relaciones crezcan – para ser mas eficaces en todas las áreas de nuestras vidas – necesitamos aprender de otros. Y así mismo cada uno de nosotros tenemos que compartir nuestra experiencia y sabiduría con otros. El ser mentor es verdaderamente un acto sin egoísmo, pero al mismo tiempo las dos personas se benefician al hacerlo. Romanos 14:11-12 nos recuerda que cada persona dará cuentas por si mismo: “…ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios. Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.”