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Ejecución II: El Corazón de la Ejecución

Por Michael J. Johnson, D.Min.
Pastor Principal, Faith Christian Center, Bend, Oregon

Como ministros y lideres de iglesias, entendemos que debemos terminar bien. Generalmente entendemos y enseñamos esta verdad desde la base de vivir una vida espiritual larga y productiva para los propósitos de nuestro Salvador, Jesucristo. ¡Esto es bueno! Todos queremos terminar bien. Desafortunadamente, a veces, como pastores y lideres de iglesias, somos conocidos por los que comienzan cosas nuevas que duran por una temporada, pero después fallamos en seguir adelante y terminarlo hasta su propósito. Aquí es donde el principio de la ejecución del libro de Bossidy y Charan, Ejecución: La Disciplina de Llevar Acabo el Trabajo (Crown Business, 2002), puede ser aplicado a nuestros ministerios para ayudarnos a terminar bien.

Hay un dicho antiguo acerca de nuestros programas en la iglesia – en cuanto se mueren, decimos, “Si el caballo esta muerto, bajate.” Me he preguntado algunas veces, ¿Por qué se murió el caballo? ¿Termino de correr su carrera? ¿Se me olvido alimentarlo? O quizás talvez quizás, ¿se me olvido alimentar a los que lo alimentaban, y todos se murieron porque los mande al desierto sin un mapa o provisiones? Aquí hay dos definiciones que considerar acerca de este discurso:

Programa – Un ministerio que ha perdido su propósito y pasión. Donde la gente solo está llenando lugares mientras que esperan un líder que venga y los saque de su miseria.

Ministerio – Algo que las personas luchan con su vida para mantenerlo en marcha porque les da vida a ellos y a otros.

Hay una realidad aquí que es para preocuparse: hay algunos programas que la gente esta dispuesta hasta morir por ellos. Esto se convierte en un asunto del liderazgo, al mover a las personas de su vaca sagrada. Sin embargo, espero que las definiciones que les di nos hagan pensar que talvez la diferencia entre programa y ministerio es ejecución. A veces comenzamos algo, lo llevamos adelante y no lo llevamos al lugar donde debía llegar, y por lo tanto termina siendo un programa en vez de un ministerio por la falta de ejecución. Los siguiente tres procesos describen como ejecutar en un ministerio de iglesia con la meta de seguir una visión hasta el resultado de producir fruto eterno:

El Proceso de Gente

Este es el proceso más importante de los tres. Si no hacen bien el proceso de la gente, nunca crecerá el ministerio de la iglesia. Tiene que darles confianza a las personas y darles cierto apropiamiento de la visión que Dios le ha dado a usted. Recuerde, cuando invertimos en las personas, estamos invirtiendo en cosas eternas.

Un buen proceso de la gente hace tres cosas: (1) Evalúa individuos justa y profundamente; (2) Provee un trabajo enmarcado para identificar y desarrollar el talento de liderazgo en todos los niveles y de todo tipo; y, (3) Llena ese espacio de liderazgo que es la base de un plan fuerte y exitoso.

Muy pocas iglesias o compañías cumplen estos tres objetivos bien. Uno de los errores significantes del proceso de la gente tradicional el cual “llena espacios” es que no miran más allá. El enfoque esta en lo que se necesita hacer ahorita en vez de lo que se tiene que hacer mañana. Un buen líder no solamente ve lo que se tiene que hacer hoy, pero también lo que se tiene que cumplir en el futuro.

Aquí tiene algunos principios sencillos para el proceso de la gente: (1) Dirija caminando alrededor. Este siempre al tanto de lo que esta pasando en su ministerio estando con su personal. (2) No administre de lejos pero este activamente involucrado al guiar. La administración que no es activo frustrara a los empleados y a los voluntarios y nunca los liberara para que experimenten el propósito y cumplimiento de Dios en sus vidas. (3) Sea positivo y auméntele valor al individuo respetándolo. Se gana el respeto escuchando y sin interrumpir as su personal. Cuando un líder escucha a su personal sin interrupción, le da credibilidad a sus pensamientos (ya sea que estos pensamientos sean significantes o no) y les da poder en sus vidas.

El Proceso de Estrategia

Este proceso es la estrategia que un equipo de ministerio desarrolla – un plan para cumplir el sueño o visión que Dios le ha dado a usted o a la organización. Este es el “como” de la ejecución. La estrategia debe permanecer flexible para que pueda ceder a los resultados que usted quería originalmente. La estrategia es un organismo vivo y respirante que se le necesita alimentar y moldear. Esto se cumple al juntarse con individuos claves de su proceso de gente y compartir ese “sueño.” Cuando esto suceda, de bastante información. No tenga miedo de sonar en grande con la gente; su idea puede que sea mejor que la de usted. Cuando pueda, sueñe salvajemente. Muchas de las mejores ideas y sueños vienen de componentes de pensamientos fuera de lo común. Quebrante la visión en pedazos tal y como lo hace con pasajes de las Escrituras en un mensaje expositivo. Resalte estos pedazos en temporadas. Crea un plan de acción. Persiga ese sueño.

El Proceso de Operacones

Este proceso es donde hacemos la estrategia y perseguimos los resultados que Dios quiere que cumplamos. Divida el proceso en pedazos para que el personal lo lleve acabo. Haga el proceso. Evalue y sobre-evalue seguido.

Dandose cuenta de la diferencia entre programa y ministerio nos ayuda a dejar esas actividades que nos quitan el enfoque en la energia de las visiones que Dios nos ha dado. Agregando la ejecución con nuestra gente, nuestras estrategias, y nuestras operaciones nos ayuda a prevenir que nuestros ministerios se conviertan en programas que no cumplen los propositos de Dios. Convierte nuestras visiones en ministerios que dan fruto eterno – las vidas son cambiadas para Cristo. La ejecución nos ayuda a cumplir la meta que nosotros como pastores queremos: de terminar bien.