Church Extension Plan
Nuestra Misión In English Contáctenos

Dirigir cuando no es fácil

Por Rev. Patrick L. Clements
Presidente de Church Extension Plan

Mirar a los líderes dirigir a través dela turbulencia económica es como estar mirando a través de un caleidoscopio. Lo puedes mover en cualquier dirección y mirar diferentes formas, colores y dimensiones.

Mis observaciones en los últimos doce a dieciocho meses han producido algunas preocupaciones y oportunidades para todos nosotros que tenemos el privilegio de dirigir en estos tiempos tan apremiantes.

Mis preocupaciones están alrededor de algunos patrones realmente preocupantes que he visto de un número alarmante de líderes de iglesias y ministerios cristianos. Se puede resumir de la mejor manera con la siguiente declaración: (Inserte proyectos, decisiones u oportunidades aquí) “pero no en ésta economía.” Esto sale regularmente.

Mientras estoy de acuerdo en que hay tiempos cuando esa declaración es apropiada y llena de sabiduría, mi preocupación es que ese dicho se ha convertido en una patada para demasiado líderes. De mi punto de vista están tomando la salida fácil. Es aceptable, casi loable como precautoria  y animadora, responder “no en ésta economía.” Creo que se encuentra una oportunidad increíble para dirigir.

Es difícil trabajar duro para aceptarlo. Pero es más trabajoso todavía orar y razonar a través de una decisión guidada por el espíritu en los retos financieros y las oportunidades que enfrentamos. Hay varios aspectos de este “trabajo arduo”

  1. Debemos de reconocer que en realidad no vivimos en ésta economía. Esto es algo que todos pensemos…es un reto mayor el vivirlo. Le reto a que verdaderamente viva en la economía de Dios, confiándole completamente en todo los aspectos.
  2. Debemos de reconocer que sin visión el pueblo perece. No solamente es un verso en la Biblia. Es una verdad vital. Somos algo realmente más grande que nosotros mismos si estamos involucrados en el trabajo del Reino. Debemos de tener cuidado y no permitir que la economía empañe nuestra visión de ninguna manera. Dios todavía está en el negocio de  cambiar vidas y el mundo. No lo ha tomado desprevenido una crisis económica.
  3. Debemos de orar por sabiduría y discernimiento todo el tiempo. Es esencial que sintamos el espíritu de Dios guiando nuestro viaje. Es de nosotros discernir y seguir Su pequeña voz de instrucciones.
  4. Debemos de estar dispuestos a poner nuestra fe a trabajar para realizar lo que el Espíritu de Dios ha concebido en nuestros corazones para hacer. Esto no significa que podemos movernos presuntuosamente  delante de Dios. En lugar, necesitamos orar cuidadosamente, planear y actuar. Todos tenemos la sabiduría dada por Dios, habilidades, talentos. Debemos de tenerlos funcionando con cuidado y considerablemente. Si estamos seguros de la dirección de Dios, es de nosotros movernos al frente utilizando todos nuestros dones y aquellos de nuestros compañeros.
  5. Debemos de comprometernos a ser mayordomos de cada cosa y de cada persona que se nos ha confiado. Con mucho cuidado debemos de proyectar oportunidades, justamente presupuestando nuestras expectativas y utilizar nuestros recursos con diligencia.

    Otro aspecto de los retos de mayordomía es de asegurar que evitaremos el pecado corporal de edificar el ministerio en las espaldas de las personas al rehusarnos compensarlas correctamente. Debemos de utilizar medidas razonables, incluyendo marcas y otras herramientas para asegurarnos que les estamos pagando a las personas justamente. 1 Timoteo 5.18 dice que el obrero es digno de su salario. Buenas personas no han llegado a su ministerio para enriquecerse, pero tampoco tomaron votos de pobreza. Dios es honrado cuando tratamos a todos justamente.
  6. Con mucho cuidado debemos de medir la realidad económica en la que estamos trabajando. Esto debe de ser hecho tanto en el ámbito micro (ministerio, comunidad) y en el macro (nacional, mundial). ¿Cómo se debe de pronosticar y realizar nuestros planes?

He aquí la situación. Únicamente podemos servir a un Señor. O serviremos a Dios o a mamón (Mateo 6.24). Si ponemos demasiado peso en los asuntos económicos y sistemas mundiales sin el balance de la economía de Dios y la fe, ¿No seremos culpables de pecado?