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¿Donde vamos de aquí?

Por Rev. Patrick L. Clements
Presidente de Church Extension Plan

Las noticas nos llenan las mentes todos los días con los reportes de una economía débil, la caída de la bolsa, y el incremento en el desempleo, es fácil de que nos sintamos deprimidos y asustados. Algunos hemos perdido trabajos. Algunos otros hemos perdido nuestras casas o nuestras inversiones en el mercado de valores. Dichos eventos son significativos y nos afectan considerablemente. Pero ¿Dónde vamos de aquí? ¿Cómo podemos ver la economía local, estatal, nacional y global y como nos afecta? Aun en medio de la incertidumbre, podemos enfocarnos en donde se encuentra nuestra verdadera esperanza y  como en oración podemos llevar fruto durante este tiempo.

Cuando tenemos una vista clara de la soberanía de Dios, entonces podemos descansar en su poder. Pablo dice en Efesios 1:11-12 NVI “En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.” Dios está en control de todo. El trabaja todas las cosas de acuerdo a su propósito, y Su voluntad es para alabanza de su gloria. Entonces, ¿Cómo podemos acostumbrarnos a darle gloria y alabanza en medio de los tiempos difíciles? El primer paso es la oración.

Jesús dice en Mateo 6:9-13 NVI:

“Ustedes deben orar así:

      "Padre nuestro que estás en el cielo,
   santificado sea tu nombre,
 venga tu reino,
   hágase tu voluntad
      en la tierra como en el cielo.
 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Perdónanos nuestras deudas,
      como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
 Y no nos dejes caer en tentación,
   sino líbranos del maligno."

Esta oración enseñada por Dios mismo trae a nuestros corazones a una plena sumisión a Su voluntad y soberanía. Su nombre debe de ser alabado, Su reino bienvenido, y Su voluntad debe ser hecha en la tierra. ¿Cuál es su voluntad? Que le busquemos y le confiemos por nuestro pan diario y pedirle perdón por nuestros pecado contra El y otros así como nosotros perdonamos aquellos que pecan en contra nuestra. ¿Quién ha pecado contra nosotros? ¿Sentimos que las corporaciones de América han pecado contra nosotros? ¿El gobierno? ¿El sistema de banco o quizás la industria de prestamos? Debemos de perdónalos a todos y a cualquier otro que nos deba a nosotros. Debemos de orar para una liberación de Satanás y cualquier herramienta que esté utilizando para esclavizarnos – desesperación, depresión, enojo, temor, etc.

En todo esto debemos de producir fruto para El. Esto toma la forma como el fruto del Espíritu enlistado en Gálatas 5.22 – amor, gozo, paz, paciencia, bondad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Podemos orar a Dios que nos llene cada mañana antes que comencemos con nuestro día. El amor es el primero de la lista, y es esencial. Debemos de amar a nuestras familias, amigos, vecinos, y todos aquellos alrededor nuestro en estos tiempos. Si no lo hacemos, no llevaremos fruto para Dios. El apóstol Pablo hablo de ello en 1 Corintios 13:3 NVI “Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso.” Tenemos una gran oportunidad para amar, para dar nuestro tiempo y esfuerzo porque lo que damos a los demás, en realidad lo damos a Dios.

No sabemos el futuro, pero esto es verdad siempre aun cuando nos sentimos seguros. Es hora de confiar en Dios para que trabaje Su propósito, y es hora de orar por la dirección de Dios para que podamos agradarle y poder darle la gloria. Podemos abrir nuestros ojos aquellos alrededor nuestro y mostrarle nuestra verdadera esperanza, la esperanza de Cristo.