Alcanzando a la Cima
Por Rev. T. Ray Rachels
Superintendente, Consejo Distrital del Sur de California de las Asambleas de
Dios
Tú, por el contrario, sé prudente en todas las circunstancias,
soporta los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple
con los deberes de tu ministerio.
2 Timoteo 4.5
Uno de los primeros libros de liderazgo que leí fue de Spurgeon Lecciones
para mis Estudiantes, que dijo: “somos, en cierta manera, nuestros
propios tontos, por lo tanto nos debemos de mantener en orden.”
En otras palabras, nuestras actitudes de cualquier manera van a darnos dignidad
o discreción para nuestro ministerio.
O en otras palabras, ¡el trabajo de nuestro ministerio es esencialmente
nuestra vida!
Navegar nuestra vida emocional, su visión de la vida, sus puntos de
vista, sus actitudes personales, directamente afectan no solo su desempeño,
pero en el gran cuadro, lleva a su ministerio al existo o al fracaso.
Puede que tenga talento, motivación, y conocimiento, pero aun no ver
una realización de logros y llenura. La clave del éxito se encuentra,
creo, en una actitud personal saludable.
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Proverbios
23.7 RV
El “pensamiento” es “medir, estimar, o arreglar el valor
de cualquier cosa.”
Las actitudes son los “valores arreglados,” el “estimado,” lo
ponemos en nuestra vida y patrones de trabajo. Cuando hago una auditoria de
mis actitudes, puedo checar si me están moviendo hacia delante o me
están deteniendo.
Todos somos compañeros en las luchas a seguir los patrones de buenas
actitudes para la excelencia. Aquí tengo algunas con las que estoy trabajando:
- Estima propia. Necesito verme tan capaz y calificado para
aceptar los retos.
Por esto, ya que por la misericordia de Dios tenemos este ministerio,
no nos desanimamos. 2 Corintios 4.2 NVI
¡Soy quien Dios dice que soy! Creo eso, pienso eso. ¡Vivo eso! “Todo
lo puedo en Cristo…” Filipenses 4.17
- Responsabilidad. La mayordomía es una palabrota,
una que necesito obtener, y ser retado por ella. Mis responsabilidades son
a Dios y al hombre.
- Optimismo. El primer misionero moderno, William Carey,
dijo, “Espera grandes cosas de Dios; trata grandes cosas para Dios.” Usted
puede hacerlo, con la ayuda de Dios. No permita que un día “Nublado” le
cubra su visión. ¡El sol siempre está brillando arriba
de las nubes!
- Por eso nos empeñamos en agradarle, ya sea que vivamos en nuestro
cuerpo o que lo hayamos dejado. 2 Corintios 5.9 NVI
- Metas. Mire hacia delante; planee hacia delante. Sigo
avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su
llamamiento celestial en Cristo Jesús. Filipenses 3.14
- Imaginación. Enfóquese en el mensaje
de Filipenses 4.8 Por último, hermanos, consideren bien
todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo
lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente
o merezca elogio. NVI
- Vigilante. ¡Combata la visión túnel!
El liderazgo miope detiene el crecimiento. Esté cauto a su mundo.
Y relacione su mensaje con el.
- Creativo. Sea una persona de recursos. Encuentre nuevas
maneras para alcanzar las cosas y oportunidades para los problemas viejos
y asuntos. Lea para ideas frescas. Envuélvase con ideas saludables
y gente saludable.
- Comunicación. Conéctese con
el mundo. La vida está llena de da y quita. El escuchar es tan importante
como el hablar.
- Crezca. Intercambie rutinas por nuevos patrones de trabajo.
Si una cosa no está funcionando, tiene una decisión que hacer.
- Responda positivamente a las presiones. No pierda el ánimo.
Edifique su espíritu y estamínea emocional. La presión
que lo lleva hacia delante es una mejor maquina que una que lo está deteniendo
con la presión. Una pausa es en ocasiones más poderosa que
una acción.
- Confié. Aprenda a confiar en las personas que se
han ganado la confianza y la confidencia. Aquellas personas rara vez llegan
a la cima. Todos necesitan de alguien. ¡Encuentre a alguien!
- Tome la vista hacia arriba. Pase el gozo del Señor
a nuestro mundo cansado. Me gusta la parte de la liturgia Episcopal que incluye
con pasar la paz.
- Tome riesgos. Todo lo alcanzado en la vida lleva el tomar
riesgos. Recuerde al hombre que construyó la torre y al rey que fue
a la guerra en Lucas 14.28-33. Primero miraron el costo, después tomaron
el riesgo razonado.
- ¡Viva en el ahora! El posponer daña
su motivación, destruye su sentido de logro, y deteriora su entusiasmo.
Piense en esto: ¿Será tiempo para su decisión? ¿Riesgo? ¿Acción?
El tiempo quizás sea el elemento más crucial de su decisión.
Siempre hágase esta pregunta: “¿Será ahora el
momento correcto?
¡Quiere vivir una vida plena!
¡Quiere realizar su máximo potencial!
¡Quiere que su vida haga una diferencia en el mundo!
¡Quiere que su ministerio este lleno de excelencia!
Usted puede llegar a ese punto a través de la oración e intencionalmente
construir una actitud positiva y saludable. Para la mayoría de nosotros,
no viene sin el trabajo y la atención a los detalles. Pero, gracias
a Dios, está ahí, disponible, y esperándonos para alcanzar
dichas posibilidades.
Originalmente publicada en SoCal Connection Noviembre,
2008
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