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¿A quien le pertenecen los resultados?

Por el Rev. Patrick L Clements
Presidente de Church Extension Plan

Como pastores, tenemos grandes metas para nuestras congregaciones. Queremos que ellos lean sus Biblias diariamente, que oren regularmente, que sirvan incondicionalmente, que amen sin condición, y que apoyen la misión de la iglesia. Pero, realísticamente, algunos de ellos no hacen estas cosas, que nos pueden llevar al desanimo. Y viene la pregunta, ¿A quien le pertenecen los resultados? ¿Traeremos esto a nuestra congregación  o es Dios? Y cuando nuestras aspiraciones no se realizan, ¿La responsabilidad recae en nosotros o en el Todopoderoso?

Podemos mirar a uno de los líderes antiguos en la Biblia, Moisés, para las respuestas. Primero Dios le hablo a Moisés en una zarza ardiendo y le manda que guie a los Israelita fuera de Egipto. Solicita permiso de su suegro para salir de Egipto, que empaque con su familia y saliera. El se encontró con Aarón, se ensambló a los ancianos, y experimentó el existo. Los ancianos le creyeron, y todos ellos adoraron a Dios. Entonces, él y Aarón fueron con Faraón. Le informaron a Faraón que el Señor, el Dios de Israel, les mando que los Israelitas adoraran a Dios en el desierto. Faraón se rehúsa y les añade trabajo más duro para los Israelitas. Les añade cosas duras y crea resentimiento de Israel hacia Moisés; lo culpan por su situación. El existo de Moisés se cambia en fracaso.

¿A quien se debe de culpar? Los Israelitas culparon a Moisés, y Moisés culpa a Dios. Se vuelve a Dios con sus dudas y dolores en Éxodo 5:22-23 (NVI) Moisés se volvió al Señor y le dijo: ¡Ay, Señor! ¿Por qué tratas tan mal a este pueblo? ¿Para esto me enviaste? Desde que me presenté ante el faraón y le hablé en tu nombre, no ha hecho más que maltratar a este pueblo, que es tu pueblo. ¡Y tú no has hecho nada para librarlo! Dios le respondió a Moisés en Éxodo 6.1-8, y Moisés paso el mensaje de Dios que prometía librar al pueblo de Israel. Pero se rehusaron creer. Estaban llenos de sufrimientos. Después de esto, Dios mando de vuelta a Moisés con Faraón. El mando a Moisés de vuelta a trabajar.

La responsabilidad por la fe de Israel se encuentra en Dios, no con Moisés. Y la responsabilidad para el plan de Dios se realiza (Faraón permite al pueblo ir) también se encuentra en Dios, no con Moisés. Moisés  se le asignó el  trabajo de hablar con los Israelitas y a Faraón. El resto dependía de Dios.

Solamente podemos hacer la parte que se nos ha asignado. Los resultados no nos pertenecen a nosotros. Cuando hacemos el trabajo de Dios de la manera que nos mando, El es responsable por los resultados – no nosotros. Deberíamos seguir el ejemplo cuando estamos desanimados y volvernos a Dios en nuestra desesperación. El nos animará y nos guiará en el siguiente paso. Todo viene a recaer a la confianza. ¿Escogeremos confiar en nosotros mismos para realizar el trabajo, o en Dios?