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¿Le estaremos robando a Dios?

Por Rev. Patrick L. Clements
Presidente de Church Extensión Plan

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
- Malaquías 3.8-10 RV

En la economía de la actualidad, es muy fácil tener temor. Miramos como el precio de los combustibles se elevan, el precio de los víveres incrementan, nuestros presupuestos se aprietan, y nuestras inversiones no están haciendo lo que quisiéramos que hicieran. Como nuestro presupuesto se hace mas difícil de balancear, ¿Será esta una razón para dejar o de incrementar nuestras contribuciones? Dios dice no.

Todo nuestro dinero no es nuestro. Es de Dios. En primer lugar nuestro dinero no es nuestro. Todo le pertenece al Señor. La responsabilidad no descansa en nuestras espaldas pero en las de Dios. Esto realmente nos libera. Debemos de preguntarle que hacer, y El nos ha mandado que diezmemos a pesar de nuestra situación.

Dios dice, “Pruébame.” Cuando los números no parecen cuadrar y comenzamos a pensar de donde ira a venir la comida, Dios dice, “Pruébame.” El prometió abrir las ventanas de los cielos y derramar bendición sobre nosotros hasta que sobreabunde. El cuidará de los suyos. Jesús dijo,  Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6.26 RV) También, cuando la viuda le dio a Elías lo último de su harina y aceite para alimentarlo, creyó su promesa que no se le acabaría hasta que no lloviera. Dios fue fiel y proveyó milagrosamente. (1 Reyes 17.10-16) El provee milagrosamente en nuestras vidas el día de hoy así cuando le damos lo que ha pedido. Podemos probarlo.

Hay consecuencias por desobedecer. Cuando desobedecemos a Dios sabiéndolo, hay consecuencias. El dice que cuando le robamos con nuestros diezmos y ofrendas, hay una maldición. ¿No es mejor probarlo y anticipar la bendición que desobedecer y robarle a Dios y ser maldecidos?

Aun en medio de un futuro incierto, Dios espera la obediencia a través de nuestras contribuciones. Tenemos el privilegio de glorificar a nuestros Rey y animar a otros de dar a través de esto. Dios ama al dador alegre (2 Cor. 9.7)