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No hay un Estándar MayorTed Engstrom Ted W. Engstrom dejo un legado duradero de liderazgo como presidente, Jefe Ejecutivo, y miembro de la Mesa Directiva de una de las organizaciones cristianas más grande en el mundo, incluyendo Youth for Christ y World Vision. En su libro, El Arte de Manejar para Líderes Cristianos, co-autor con Edward R. Dayton, Ted artículo las perspectivas escriturales y los propósitos de Dios hacia la excelencia. En 1961, John William Gardner, el principal de Carnegie Corporation quien se movería en un prominente rol de liderazgo en HEW y Causas Comunes, escribió un libro con un titulo sencillo, Excelencia (Harper y Row). El subtitulo del libro fue, “¿Podemos ser Iguales y Excelentes?” y retó la noción que no es anti democrático la excelencia en algo más allá de sus compañeros. Gardner estaba en la trayectoria correcta – debemos de ser excelentes. Aun así los cristianos caen en la trampa de creer que nadie debe de ser mejor que nadie. Se nos hace difícil pensar de tener lo mejor, ser el mejor, o hacer algo sobresaliente. En muchas ocasiones en nuestra manera de pensar, no nos importa la excelencia si podemos mover las responsabilidades hacia el Señor. “El Señor realmente ha bendecido su ministerio,” o “El Señor realmente le dio grandes dones.” Pero no podemos poner sospechosos si alguien es alabado directamente por hacer un trabajo excelente. Hay realmente unas tensiones aquí, y trabajan de maneras extrañas:
Un Problema Teológico Constantemente luchamos con el concepto de operar un negocio y ministerio. No sufren conflictos; ambos son vitales. Pero se nos ha llamado a la excelencia. Y se nos ha llamado a marcar los estándares de excelencia para nosotros y todas las personas. En Filipenses 1:10, Pablo ora que podamos tener la habilidad para probar esas cosa que son excelentes. “Se perfecto como tu Padre Celestial es perfecto” es el estándar. Pero, ¿Dónde comenzar? ¿Un llamado a la excelencia significa ser excelentes en todo? Colosenses 3:17 nos amonesta:” Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.” (NVI) no se puede encontrar un estándar mayor. Aun todavía alguno de nosotros debemos de admitir que hay grandes segmentos de nuestra vida donde esto no es nuestra experiencia. ¿Cuál es la respuesta? ¿Cómo lideres cristianos como aplicamos dicho criterio? Comencemos por algunas definiciones.
Primero, excelencia es una medida. Demanda una definición. Uno de los ya trillados responde de nuestros días, cuando se le pregunta que le parece alguna cosa o como van las cosas, es ¿Comparado con qué? Pero la excelencia es como eso – se asume un estándar. Y a la inversa, excelencia asume inferioridad. Asume que hay maneras de hacer las cosas o ser algo que es
Segundo, excelencia asume una meta, un objetivo. La excelencia demanda que pensemos más allá de nuestros sueños, cosas más allá de los conceptos, que pensemos en la realidad – en términos de que pueden ser, y lo que deberían de ser.
Tercero, excelencia asume prioridades. Esto no tiene que ver con que alguien haga bien, pero esto es concerniente entre las cosas entre metas. Hay algunas metas que no valen la pena, que honran en poco a Dios, metas que no valen la pena que no tienen la intención que Dios quiere para nosotros. No es que existe una manera correcta para todas las personas, pero en lugar de un potencial de excelencia en algunas áreas recaen sobre todas las personas. Se nos ha llamado a vivir nuestras vidas en la cual tenemos que hacer muchas cosas para vivir nuestra vida, pero dentro de la cual hemos sido llamados para hacer algunas cosas con excelencia. Ciertamente, adelantar en oración, o adelantar quizás en un libro de la Biblia o ejercitar un don su potencial completo. (Algunos de nosotros tenemos grandes dones, pero somos demasiados flojos para destaparlos)
Cuarto, excelencia es más de proceso que de logros. Asímismo, la vida es un proceso; el manejo es un proceso. Hay historias en el tiempo que podemos ver a un individuo o un evento y pronunciarlo excelente, pero está continuamente presionando en la marca de la personas dedicada a la excelencia. “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13-14, NVI)
Quinto, la excelencia tiene que ver con el estilo de vida. Conócete a ti mismo. ¿Cuál es tu estilo? Las personas son tremendamente diferentes. Tienen diferentes dones. Tienen diferentes llamados. Son exuberantes e introvertidas, pensadores y hacedores, líderes y seguidores, logistas y personas intuitivas, maestros y aprendices. Algunas personas están adelantadas, mientras que otras están atrasadas. Algunos son unos genios musicales; muchos no lo son. Algunos son grandes predicadores, algunos no lo son. Algunos son los que conciben grandes ideas, mientras que otras son personas de pequeños detalles. Pero por cada uno de nosotros, la excelencia demanda que seamos verdaderos a lo mejor que Dios ha puesto dentro de nosotros. Mi estilo de vida tiene que ser uno de excelencia. Los cristianos pueden adoptar nada menos que sus metas.
Sexto, la excelencia tiene que ver con la motivación. La excelencia no se logra fácilmente. El primer 80 por ciento de una solución excelente viene fácil. Los próximos 15 por ciento es difícil. Solamente las personas altamente motivadas logran el 100 por ciento. Hay una alegría en dicho logro que es toda una experiencia rara para muchos de nosotros. Uno de los misterios de vivir es que los logros de metas pequeñas traen una pequeña satisfacción o recompensa. Las victorias antiguas servirán para más adelante, pero antes de eso, debo olvidar lo que queda atrás y seguir lo que está adelante un alto llamamiento. ¡Piense en grande! ¡Crea en un Dios grande! ¡Recuerde que “Dios es mas grande…!”
Séptimo, la excelencia asume responsabilidad, ya sea a nuestros propios estándares o los estándares del grupo. ¡Oh, cuantos de los cristianos fallamos a eso!
¿Cómo respondemos a la Meta de la Responsabilidad?
“Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, 10 para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, 11 llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” (Filipenses 1:9-11, NVI) El propósito es de glorificar y exaltar a Dios. La meta es la excelencia. No que los pasos a la meta sean el conocimiento y discernimiento, mezclado juntamente con abundante amor. La medida es la fruta de justicia. El poder viene a través de Cristo Jesús. ¡Toda la gloria sea a El! Excerpts de Lo esencial Ángstrom son usados con permiso de Authentic Media, 1820 Jet Stream Drive Colorado Springs, Colorado 80920. Todos los derechos están reservados. |
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