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Integridad en el Ministerio Parte I

Por el Rev. Patrick L. Clements
Presidente de Church Extension Plan

Nuestra década y más allá presenta unos retos tremendos y oportunidades. ¿Cuáles son las claves para el éxito en el ministerio durante estos días?
¿Hay algunos programas que deberíamos estar siguiendo? ¿Deberíamos estar estudiando técnicas de crecimiento? ¿Convertirnos más en “buscadores sensitivos”?obviamente, no hay nada de malo en estar abierto a nuevos programas, pero los programas por si solo no son la respuesta.

Se hizo un estudio hace ya un tiempo, y habla acerca de cuatro cosas que individuos en iglesias que encontraron mas importantes en sus lideres pastorales. Ahora puede imaginarse que hay un sin número de asuntos cruciales cuando se trata de las claves del rol del liderazgo, pero hubo cuatro cosas que estaban absolutamente por arriba de toda la lista:

  1. Un pastor que nos ama. (Las personas quieren a alguien que saben que realmente los ama)
  2. Un pastor con integridad.
  3. Un pastor que predica la Palabra.
  4. Un pastor que pueda guardar una confidencia.

Creo que esos cuatro elementos pueden convertirse en una tremenda lista para checar tanto mental como espiritualmente para revisar nuestro propio proceso de la vida pastoral.

Creo que hay un asunto clave que debe ser establecido en la vida de un pastor si él/ella serán de éxito. Verdaderamente, debe ser establecido en la vida de cualquier líder de la iglesia, si él/ella tendrán el impacto que Dios ha intentado para ellos. El asunto principal para el ministerio de hoy en día es integridad. Los americanos declaramos alianza a “una nación bajo Dios,” pero al mirar alrededor parecer ser que conducimos nuestras vidas como si fuera “una nación bajo avaricia.” Nos impacta tanto a usted como a mí como lideres de la iglesia. Nos debemos de sellar contra esa influencia. La integridad viene bajo ataque y abuso en nuestra cultura.

Un evento de una cuenca sucedió en los Estados Unidos el 17 de junio de 1972. Tal vez no se acuerde de esa fecha, pero recordará el evento. En esa fecha en particular, había un guardia llamado Frank Wills. Frank estaba haciendo su recorrido, y mientras lo hacia, notó un pedazo de cinta en la puerta que le impedía cerrarla completamente. Entonces él quito la cinta, cerró la puerta, y pensó que alguien había entrado en el edificio y llevo algo a su auto y se le olvido quitar la cinta de la puerta. Unos momentos más tarde mientras continuaba con su recorrido, la cinta estaba de nuevo, y notó que la puerta no se aseguraba. Fue arriba del edificio y comenzó a bajar del edificio, tratando de investigar que era lo que estaba pasando. Comenzó en el octavo piso y descendió. En el sexto piso, sorprendió a cinco hombres con trajes de negocios, tenían radios transmisores, y llevaban guantes de cirugía. Ni siquiera se mostró en la página principal, estaba en las páginas escondidas del periódico, pero usted y yo sabemos el impacto que causo en la Casa Blanca cuando después se le llamo “Robo de tercer grado” que tuvo nuestra nación. El escándalo de Watergate fue una tremenda cuenca en términos de su impacto en la integridad de nuestros líderes de la nación, e impacto tantas personas tan fuerte.

Muy seguido he pensado, ¿habría problemas similares en el pasado? Al retroceder, ¿Estarían espiando en la oposición? ¿Estaba alguien más haciendo algo que no estaba correcto en términos de las maneras que se eligieron, o algunos procesos a través de los legisladores? ¡Por supuesto que lo tienen! Pero el enfoque de la altura que alcanzo el Watergate tenía una preocupación a todos los habitantes, y no creo que eso haya cambiado. Al mirar a lo que ha pasado en los negocios y gobiernos desde entonces, ¡parece que nadie ha aprendido la lección!

Es desafortunado, pero las estadísticas muestran que menos y menos personas creen lo que los líderes están diciendo y dudan de sus normas. Eso me asusta – realmente me asusta. Es tan fácil ser malentendido, ser mal interpretados en la luz equivocada. Y hay una tremenda seducción en nuestro mundo de atraer a líderes para abusar el poder y autoridad. Y nosotros en el ministerio debemos de tomar eso en consideración, y debemos de establecer en nuestro corazón y mentes antes de movernos hacia el frente.

Hay otra parte desafortunadamente en esta crisis de integridad. No solamente hay una gran luz mostrándose sobre ella; no solamente se ha comprobado tanto en el gobierno y negocios no han aprendido nada por lo que han pasado. El mensaje sea quizás que el crimen si paga. Hay unos mensajes realmente extraños que están llegando a las personas que están creciendo hoy, y me parece que necesitan líderes claves en sus vidas que puedan mirar y decir, “el sí de esa persona es sí y su no es no, y su vida es recta.” No estoy seguro si hemos aprendido esta lección en la iglesia todavía. Obviamente hoy en día ha habido unos escándalos de grandes proporciones que enfocan a la iglesia y dicen, “las cosas nos son como deberían de ser.” Puede retroceder allá cuando los viejos predicadores; Henry Ward Beecher, uno de los grandes predicadores pioneros, que cayó muy públicamente; Amy Semple MacPherson – mas atrás. ¿Qué se ha aprendido? ¿Cuan lejos hemos llegado? Usted y yo como líderes en la iglesia debemos de cuadrar estos asuntos de integridad personal.

Permítame darle una pequeña secuencia historia. Roma fue fundada sobre familias fuertes y de altas normas de moralidad. Cada padre era respetado como la cabeza de la familia. En la república inicial, el padre tenía la autoridad legal para disciplinar a los miembros rebeldes de su familia, y la educación de los hijos era responsabilidad de los padres. Esto fortalecía el honor de los hijos y el respeto por sus padres y también profundizaba la comunicación y entendimiento entre padres e hijos. Las familias romanas fuertes produjeron una economía romana fuerte y una nación fuerte. La mayoría de las redes de caminos fueron desarrolladas y unificadas por toda la nación. La riqueza de las naciones conquistadas incremento la riqueza de los romanos, posteridad y prestigio. Hubo logros nacionales y grandes edificios fueron edificados por todo el imperio – palacios, edificios públicos, y coliseos.

Entonces llego la infiltración de lo que llamaría “la mentira.” La mentira primero fue dada en el jardín y se infiltraría en Roma. Y al ir prosperando las familias, se hizo costumbre de contratar educadores griegos para cuidar a los hijos. La filosofía griega y sus normas humanistas comenzaron a invadir las familias. Hubo una base sin Dios que fue pasada muy pronto a las familias Romanas. Las mujeres demandaron más derechos, y para poder acomodarlo, nuevos contratos de matrimonios fueron elaborados, designados para crear matrimonios abiertos. Grandes gobiernos se desarrollaron; para el final del primer siglo DC, el padre había perdido su autoridad legal. Primero fue delegado al pueblo, luego a la ciudad, después al estado, y finalmente al imperio.

En Roma, los ciudadanos se quejaron de la falta de vivienda, alzas en las rentas, congestionamiento de tráfico, aire contaminado, crimen en las calles, y el alto costo de la vida. El desempleo fue un problema perennal. Para resolverlo, el gobierno Romano creo una multitud de servicio de trabajo cívico, incluyendo inspectores de edificios, inspectores de salud, recaudador de impuestos. Pero el problema de un gobierno grande se multiplicó. Mientras tanto, una iglesia floreciente Neo testamentaria fue establecida en Roma. Como uno de sus hechos, el Imperio Romano trajó una gran persecución a los Cristianos.

Me pongo a pensar, ¿Nuestra moral ha declinado tanto que ha alcanzado dichos niveles? Si no es así, ciertamente se siente que va en dicha dirección. ¿Qué va a detenerla? Creo que la iglesia es la llave para la recuperación. Es la llave de la recuperación por el cambio en las vidas – cambios mayores en los individuos, eso entonces produce familias fuertes, eso entonces produce iglesias fuertes, eso entonces produce comunidades fuertes.

Que vital es eso, dado todo eso, usted y yo como líderes de la iglesia somos gente de integridad, gente con la que se puede contar para pararse y decir la verdad en amor, para demostrar un estilo de vida  de un justo. Debo decirle que cada uno de nosotros ha fallado a ello. Miro mi propia vida, y puedo ver unos tremendos valles de pecado en los que he caído, tremendos errores. No estoy diciendo, “lo he hecho de esta manera, entonces hazlo así.” Soy como usted, un peregrino. Pero estoy tan contento por el perdón de Dios, y la habilidad de poder ponerme de pie y reconocer que es a través de la gracia que cada uno de nosotros podemos ser personas de integridad. Que podemos ponernos de pie por aquellas cosas que son verdad y correctas y pueden guiar a las personas con un espíritu de Dios.

La clave para un liderazgo efectivo en cualquier cosa que emprendamos como Cristianos es integridad—la integridad personal de sus líderes. Es un punto fundamental. Podríamos gastar todo nuestro tiempo acerca de sistemas administrativos maravillosos, que son valiosos. Pero no son nada si usted y yo no cuadramos con los asuntos cruciales de nuestra integridad personal.