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Manteniendo la integridad con la Congregación Por el Rev. Wayne E. Kraiss Un pastor recientemente comento que la iglesia donde estaba sirviendo necesitaba una computadora. El sugirió que una laptop sería mucho más conveniente para él que una Computadora Personal. Inmediatamente, un miembro de la mesa directiva objeto con este comentario, “estoy en contra de las laptop porque es tan difícil poderles encontrar un uso con el uso personal y el uso de la iglesia. ¿Cómo podemos saber si no la están utilizando para uso personal y llevando a casa?” Se me hace increíble además muy falto de visión, debido a que utilizo una laptop exclusivamente y preparo mucho de los sermones en casa, contesto correos electrónicos de la iglesia, y además, trabajo en mi laptop cuando estoy viajando. ¿Qué es lo que hace que un miembro de la mesa directiva tenga una mentalidad tan protectora? Sospecho que en alguna parte en su experiencia con la iglesia sintió el abuso de la posición del pastor y tomó ventaja de la iglesia. Es desafortunado porque este diacono está permitiendo a alguien con falta de integridad de pintar su actitud hacia el pastor que tal vez nunca abusa su posición. Ese es un error que muchos cometemos. Gobierno de la IglesiaLa integridad con la congregación debe de ser guardada o los congregantes se hacen cínicos, sospechosos o desconfiados. Nuestras iglesias están organizadas con gobierno congregacional pero desafortunadamente, algunas veces funcionamos más como una estructura de gobierno Episcopal. En lugar de reconocer la autoridad de la congregación y el control de la iglesia, reflejamos un “Arriba abajo” jerarquías que les falta integridad con nuestra estructura organizacional. Aunque demos explicación a la congregación, en muchas iglesias la congregación tiene poco o no conocimiento de lo que la mesa directiva esta discutiendo, lo que tenga la agenda para la junta de la mesa directiva, o cuales son los planes que se están considerando para el crecimiento de la iglesia. Cosas pequeñas como la ofrenda o la asistencia no son comunicadas a tiempo. Tomamos “Ofrendas de Amor” y nunca le decimos a la iglesia cuanto se dio. Si la iglesia no tiene derecho a saber estas cosas, ¿Quién lo tiene? Si profesamos tener un gobierno congregacional pero fallamos practicarlo, la integridad se ha perdido. Rumor CentralLas iglesias son terrenos donde se dan los rumores. La manera más rápida para matar los rumores es demostrar los hechos. Es verdad que asuntos personales deben de ser protegidos pero la cantidad enorme de información que se guarda de la congregación solo lleva a sospechas e insinuaciones. La confianza se pierda cuando las personas son dejadas sin hechos. Cuando la congregación es mantenida en la oscuridad cuando son asuntos rutinarios, ellos se sienten devaluados y no confiados. Eso se convierte en terrenos para innecesarios asertivos y demandan que se rinda cuentas. Una de las técnicas que ayudan es ocasionalmente “juntas” reuniones donde el pastor pueda abiertamente discutir asuntos que está pasando la iglesia e invitar a las preguntas y proveer con respuestas. Estas son reuniones que matan los rumores. Son reuniones donde a la congregación se le afirma su rol de pilar en la iglesia. Dichas reuniones pueden tener el efecto de comunicar al consejo que no es la última autoridad en la iglesia pero la congregación es la última autoridad. Si estas reuniones son llevadas a cabo cada cuarto y anunciadas con anticipación, muchos de los asuntos sorpresas que salen en la Junta de Negocios anual serán arreglados antes de que estos se conviertan en explosivos. Información valerosa puede ser rebuscada con solo escuchar a la congregación. No escuchar las preocupaciones de la congregación nos pueden hacer parecer arrogantes. Rendir el PoderUna de las facetas más convincentes de la crucifixión fue la manera que el Señor entregó Su poder y se hizo obediente a la voluntad del Padre y a la cruz. En cualquier momento el Señor pudo haber acabado con todo el ejército Romano con una sola palabra. El Sanadrin pudo haber sido destruido en un abrir y cerrar de ojos. Cristo rindió Su poder en la cruz. El pastor que tiene integridad no abusará el poder que se le ha dado por la congregación. Es vital que los congregantes conozcan a su pastor que puede ser confidente. Pero, puede ser abuso de poder esconder algunas cosas detrás del ropaje de confidencialidad cuando no sea necesario. El demostrar la información salarial es una de las maneras que el pastor pueda rendir el poder. Antes de concluir que es demasiado radical, considere lo que pasa cuando muestra su salario. Los rumores acerca de que es demasiado o muy poco son matados. Uno o dos personas en el consejo ya no podrán controlar por si solos la discusión de los salarios. Ha reconocido que es el dinero de la congregación, y están en su derecho de saber como se está gastando. Le ha dado poder a las bancas y rendido su propio poder. Si los ejecutivos de las grandes corporaciones tienen que declarar sus salarios, ¿La iglesia no debe rendir cuentas? Si las personas saben como su dinero está siendo gastado, ellos darán más. La integridad resalta por rendir cuentas. El rendir el poder es otra de las maneras que podemos mantener la integridad en la congregación. La prueba del AromaLa integridad no solamente concierne a los hechos pero también a las apariencias de las acciones. Por 50 años, Billy Graham viajó a través del mundo. Muchos de los miembros de su equipo se mantuvieron con él por todo el tiempo. Su ministerio nunca estuvo a la sombra por el tipo de escándalo que destruye a otros. Recuerdo haber trabajado en la Cruzada de Anaheim hace años y mirar como pasaban cuidadosamente “la prueba del aroma.” Tenían mucho cuidado de que ninguno de los miembros del equipo estuviera colocado en una posición vulnerable. Los miembros del equipo de cuidaban el uno al otro. Tomaron la iniciativa de venir con miembros del equipo si parecía que él estaba en peligro de una apariencia indiscreta. Era todo parte de la “prueba del aroma.” Fue tanto así que tenían auditores en el cuarto del dinero y fotocopiaban cada cheque antes de que los fondos entraran en el banco. Era parte de la “prueba del aroma.” Billy Graham insistía en quedarse en el mismo tipo de cuarto que el resto del personal así no habría apariencias de opulencia. Se rehusaba a que un camión blindado recogiera las ofrendas por la apariencia de que la cruzada fuera solamente del dinero que tuviera que se protegido. No es suficiente tener intenciones puras. No es suficiente tener acciones puras. Podemos estar vulnerables a acusaciones de impropiedad por nuestras actitudes de caballeros con intenciones puras. La integridad se pierde cuando permitimos que la iglesia y nuestro ministerio sea puesto en peligro. Hoy en día, no debemos de bajar la guardia. Muchas personas que vienen al estudio del pastor están emocionalmente con problemas. El mantener la integridad con la congregación comienza haciéndole saber a la congregación que darás cuentas por el tiempo y que tendrá personas cerca cuando se encuentre uno a uno con alguien, especialmente cuando se trata de aquellos que están emocionalmente distraídos. Diligencia DebidaHace algunos años atrás, alguien me dijo que mi mayordomía del tiempo de la congregación era una parte importante de mi responsabilidad. Me dijeron que multiplicará el número de personas que estaban escuchando el sermón por lo largo del sermón y me preguntará si ese era buen uso del número total de horas que tomaba de su tiempo. ¡100 personas por 45 minutos son 75 horas! Eso es dos semanas enteras del promedio del tiempo de un empleado. ¿Valía la pena el sermón? ¿Traté a la congregación con respeto por la manera que me prepare? ¿No los respeté al no venir al púlpito preparado? Por años tuve el privilegio de sentarme bajo las enseñanzas y predicaciones del Dr. George Wood. Semana tras semana saldría de la iglesia retado y movido a convertirme en un hacedor de la Palabra. Un día le pregunte al Dr. Wood cuanto tiempo gastaba preparando un sermón para el domingo en la mañana. Su respuesta fue bastante revelante – más de 18 horas en promedio. A veces pensamos de grandes predicaciones como el resultado de un don inusual con lo cual algunos predicadores fueron bendecidos. Más que nunca, es el resultado de la diligencia debida tanto en la preparación del sermón y el entrenamiento seguido para el ministerio. Mantener la integridad con la congregación ocurre en muchas maneras, pero una de las más visibles es al entrar al pulpito preparado con una clara palabra del Señor. Por supuesto que existen las observaciones problemáticas que el mayor tiempo que gastemos en el estudio, el menor tiempo que tomará en el púlpito. La integridad realmente es complicada ¿verdad? “A los jóvenes, exhórtalos a ser sensatos. Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros.” Tito 2.6-8 NVI |
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