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Redescubriendo la recaudación de fondos a la luz del corazón generoso de Dios.Por Wesley K. Willmer En Encontrando a Dios en los lugares no esperados Philip Yancey relata que en un mes guardó y analizó cada recaudación de fondos que recibió. Encontró que, de los 62 artículos, que las apariencias de las organizaciones Cristianas se miraban tan parecidas como las de cualquier otra organización, utilizando los mismos trucos. Ninguna de ellas se enfocaba en las necesidades de Yancey que como cristiano honrara y obedeciera a Dios con su ofrenda. ¿Por qué es verdad esto? En realidad, la mayoría de la recaudación de dinero de los cristianos
(incluyendo en la iglesia) han sido modelados bajo prácticas transaccionales
del mercado secular – haciendo todo lo posible para realizar el punto
final financiero. Por ejemplo, los que solicitan seguido animan a sus apoyantes
a dar por lo que van a recibir en retorno (deducción de impuestos, primas,
oportunidades de nombramiento, etc.), en lugar de retarles a llegar más
cerca del corazón de Dios. Porque la Escritura es clara que dar es parte de la transformación completa de la vida reflejada en el creyente a través de su mayordomía y santificación, y que Dios nos llamará a cuentas de cómo utilizamos nuestras posesiones, ¿No se ha puesto a pensar por qué la recaudación de fondos de los cristianos no se forma que al pedir que estas practicas de valores se demuestran? ¿Será quizás que las personas que están haciendo la petición necesitarían modelar estos principios en sus propias vidas, tal vez, cambiar las actividades de su organización? La Biblia menciona posesiones en más versículos que de cualquier otro tópico. Este énfasis en la Escritura muestra el cimiento para un acercamiento mas honroso a Dios para la recaudación de fondos. Una vez que descubre la naturaleza de Dios (que El es dueño de todo y tiene recursos infinitos), porque le pide a sus seguidores de ser mayordomos (gerentes) de sus recursos; y eso quiere que sean sus seguidores generosos como Cristo es generoso, y así se da cuenta que el proceso de recaudación de fondos es en realidad facilitar el trabajo de Dios para transformar corazones a la imagen de Cristo, los creyentes son generosos, como Cristo es generoso. Como resultado, ellos son eternamente ricos hacia Dios (Lucas 12.21). El principio Bíblico para mayordomía y recaudación de fondos apoya estos tres temas: ser ricos hacia Dios, transformación y mayordomía. ¿Qué significa ser rico hacia Dios? Lucas 12.21 es la historia de un rico tonto que almacena tesoros para el mismo aquí en la tierra y no está eternamente rico hacia Dios. Como ministros líderes, debemos de estar apuntando a la gente hacia otra dirección – más allá de la propiedad para abrazar la mayordomía y generar dadivas – para convertirnos en mayordomos ricos hacia Dios. Como indica la escritura, posesiones son herramientas claves que Dios utiliza para reformar nuestro corazón. Dios nos llama ha estar ricos eternamente hacia El, a través de la dedicación de nuestro tiempo, talento, y tesoros, para que en ambos glorifiquemos a El y para almacenar tesoros en el cielo. La manera que utilizamos nuestros recursos funciona como nuestro barómetro para ver lo que realmente nos importa, no nos debe de sorprender que los cuidados de Dios van hacia donde van (Lucas 12.34). El nos pide que demos, no porque necesite nuestra ayuda, pero porque en le proceso de soltar lo que “es nuestro” y reconocer que Dios es dueño de todo y es una parte importante de nuestra madurez. Pablo seguido utiliza la palabra transformación y conforma para describir como podemos acercarnos al corazón de Dios. El proceso de recaudación de fondos, entonces, desde la perspectiva eterna del reino de Dios, debe facilitar el crecimiento de mayordomos ricos hacia Dios. El proceso de transformación Cuando hemos sido llamados hacia Dios, comenzamos con un proceso de transformación que debe de durar toda nuestra vida, en la cual Dios se interesa profundamente. Michael Foss escribe en Viviendo las Seis Marcas del Discipulado, que “dar es el llamado para reflejar el corazón de Dios en nuestra disciplina de generosidad. Hemos sido creados en la imagen de Dios. Eso significa en parte, que cada ser humano tiene dentro de él o ella la necesidad de dar.” Como cristianos maduros, nuestras vidas debieran reflejar un siempre profundo entendimiento del amor y generosidad de Dios. En 1 Pedro 4, somos instruidos a, “Como cada uno ha recibido un don, utilícelo para el servicio de cada uno, como buenos mayordomos de la gracia de Dios…” El enfoque de la recaudación de fondos, entonces, es para facilitar el trabajo de Dios en los corazones de los creyentes. La prioridad es para ver la transformación de corazones primero, la cual resultará en generosidad. En este libro, Revolución, George Barna describe transformación como “cualquier transición significante y duradera en su vida donde uno cambia de una perspectiva substancial o practica a otra totalmente diferente que genuinamente lo altera a un nivel muy básico.” Mayordomía: nuestra respuesta a la generosidad de Dios La escritura repetitivamente nos llama “mayordomos” de la gracia de Dios, de vida, de posesiones. Para manejar algo se requiere reconocer dos factores. Primero, la cosa en cuestión no nos pertenece a nosotros. Segundo, somos responsible de cómo es utilizado. La gran mayoría de recaudación de fondos funcionan de un paradigma antitético, y enfatizan “filantropía,” siendo amigos de la humanidad. Mientras que “amigos de la humanidad” suena inofensivo, implica asumir que nosotros, no Dios, somos dueños de nuestros recursos y tenemos la autoridad de hacer como se nos plazca. A su raíz, filantropía conduce a usar el dinero para hacer una sociedad más prospera en fuerza y poder, mientras que la mayordomía ambiciona a los humanos interesándose los unos por los otros como criaturas y siervos de Dios el cual provee para todos las cosas que necesitamos. Dándonos cuenta todos los creyentes deberían de ser mayordomos de los recursos de Dios, podemos ver que el papel de la recaudación de fondos es para pastorear mayordomos. La recaudación de fondos como ministerio significa ser mentor, disciplinar y facilitar a los creyentes para que se conviertan eternamente ricos hacia Dios, y como resultado ellos serán generosos, reflejando el corazón generoso de Dios. Moviéndonos más cerca al corazón de Dios Si el cristiano que dá y el que pide redescubren la recaudación de fondos a la luz del corazón generoso de Dios, el enfoque se moverá de una transacción de mercadeo a una transformación del corazón, y tendrá unos alcances mas implicados para sus vidas personales y corporativas. Los individuos experimentarán el gozo que viene cuando no somos esclavos a nuestras posesiones, y las organizaciones podrán ver que el dólar que se dió en otro lugar no será un dólar perdido, pero uno contribuyendo a el crecimiento espiritual del dador. Dallas Willard escribe, en Revolución de Carácter que “La imagen del cristiano por el ser interior no es, finalmente, una obtención humana. Es un don de gracia a través de humildad y una disciplina antigua de una formación espiritual.” Descubriendo a Cristo, y su generosidad en darse así mismo, da una nueva luz a la recaudación de fondos. Nos invita a ser ricos hacia Dios a través de un proceso de transformación que resulta en una revolución en generosidad – como aprendemos a vernos como mayordomos, no como dueños de las cosas de Dios, e invitamos a otros a hacer lo mismo. Wesley K. Willmer es vicepresidente de University Advancement en Biola University, La Mirada, Calif. Ha sido autor, co-autor, editor o editor y jefe de 23 libros y muchos periódicos de publicación profesional, incluyendo Dios y tus Cosas: El Enlace vital entre tus posesiones y tu alma. Comunicarse con el wes.willmer@biola.edu. |
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