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Once Maneras para Maximizar su Potencial para Predicar Parte II

Por Rev. T. Ray Rachels, Superitendente
Concilio Distrital del Sur de California de las Asambleas de Dios

¿Qué se puede hacer para maximizar las posibilidades para enriquecer las vidas de las personas con su predicación?

Recuerde estas once cosas:

2. Las personas a las que le está hablando están hechos de la misma tela humana como usted.

Tal vez pensemos que nuestra propia humanidad es algo diferente que de alguien más.

No es así.

Dios ha puesto las cualidades esenciales que han sido heredadas en usted como en otros también. La diferencia está en lo que miramos y su perspectiva.

Y puede darle gracias a Dios por ello.

Eso significa que puede traer su propia perspectiva fresca a una audiencia, quien entenderá, sin duda, los puntos que está haciendo acerca de la condición humana y las necesidades sentidas en un alma humana.

3. Hay casi siempre una abertura genuina por todos para escuchar sus palabras.

Básicamente hay bondad en las personas que están allí para escucharlo predicar. Crea eso. Cualquier predisposición en contra suya y/o su mensaje es únicamente en su mente, no en la de ellos.

Confíe en que las personas han venido a escucharlo. Pudieron haber ido a algún otro lugar o a ningún otro lado, pero no lo hicieron.

Están enfrente de usted, sentados, esperando, hambrientos por escuchar que tenga una palabra de parte de Dios. Este es el llamado de Dios para usted como predicador. Entre en contacto con Su Palabra para la gente, dé la palabra en una manera que convenza, deje el resultado a El.

4. Usted descarta las posibilidades de fracaso cuando usted diligentemente se prepara antes de hablar.

Tener algo bueno e impuesto para decir es predicado en la lectura mas extensa posible, pensar sobre el texto, es acompañado por significado y puntos, y permitir tiempo para que el material penetre en sus mentes y penetre en su alma.

Cuando este bien preparado y su mente y corazón están llenos de información, es más fácil para su  lengua para que tome de las reservas sin previo aviso que solo un lugar que este allí.

¡El tener algo que decir es de suponerse exactamente eso! Que tiene algo que decir.

Escuché al Pastor W. A. Criswell de Dallas retar a una audiencia de predicadores una vez con estas palabras: “No puedes vivir de leche descremada  toda la semana y predicar crema el domingo.”

5. Va a vivir (si, vivirá) para predicar otra vez. La próxima vez se puede reivindicar.

Las personas que tienen un sermón que se les cae, después de que su cabeza ha clareado de esos “ruidos de fracaso,” regrese esa noche o la próxima semana y renueve su confianza al predicar un mensaje que no se caiga. A la gente le gusta ver a un pastor que regresa.

Ningún fracaso es final. Dios cree en usted. Crea en usted mismo.

6. Las personas lo aman tanto por lo que sabe así como por lo que dice.

El ministerio es más que el pulpito.

Es amar e interesarse por las necesidades de las personas.
Es sabiamente aconsejar a las personas hacia la llenura.
Es una sonrisa, un toque, y un corazón honesto en el trabajo diario entre la gente.
Es estar allí cuando las personas están dolidas y cuando están felices.

¡No se olvide que usted es ese tipo de pastor! La gente lo recordará.

Su estilo de vida humilde, de sacrificio, y de servicio significan más a una congregación que las posibilidades, o de hecho, que usted “falle” de vez en cuando en su predicación.

Perdón para un pastor que se interesa es virtualmente instantáneo.

7. Las posibilidades de que su mensaje no haya sido tan malo como pensó.

Somos nosotros los peores críticos. Eso no es malo porque no lleva a ser lo mejor que podamos ser. Pero no permita que sus demandas personales por la perfección lo forjen hacia un sentido de pérdida no sana.

Tal vez no haya predicado un mensaje de tipo mundial, pero si hablo la verdad, fue dado en humildad, y tuvo el respaldo de la oración, las posibilidades son de que haya pegado parte del blanco, si no el centro.

(Continuará en la siguiente edición)

Originalmente publicado en SOCAL Connection, September, 2007