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La Brecha Entre Saber y Hacer, Parte Dos: Como Cerrarla Por J. David Schmidt En la Primera Parte de este artículo la idea clave era esta: No siempre hacemos lo que creemos. Hacemos lo que valoramos. Podemos creer muchas cosas buenas y correctas acerca de lo que significa seguir a Cristo. Dirigir un ministerio o departamento. Recaudar fondos en maneras que honran a Dios y al donador. Podemos emocionalmente importarnos nuestros conyugues y familias. Pero la verdadera prueba de lo que significa para nosotros – lo que son nuestros valores – esta en nuestro comportamiento. Yo sugerí la razón de porque 40% de los cristianos en iglesias evangélicas (hemos cuestionado) no leen su Biblia ni una ves a la semana, no es porque no saben como leer su Biblia – es porque no VALORAN la Palabra de Dios como su primer recurso de la verdad y guía diariamente. Si valoraran lo que esta en la Biblia, la leyeran. Es así de sencillo, no importa que tanto digan que ‘valoran’ la Palabra de Dios. Los valores son difíciles de definir, pero no su función. Los valores determinan y guían nuestras decisiones. Son lo que conectan nuestras creencias y acciones. Cuando tenemos fuertes valores, nuestras creencias se traducen en maneras consistentes en nuestro comportamiento. Cuando nuestros valores son débiles, no importa que tan fuertes sean nuestras creencias, se demostrara en nuestro comportamiento. Esto nos aplica como individuos y como organizaciones. Los valores llevan sus raíces en nuestro corazón. Jesús dijo, “…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Mateo 12:34) Los valores de nuestro corazón determinaran nuestras acciones. Desafortunadamente, siempre hay una brecha entre lo que sabemos hacer y lo que estamos haciendo. La brecha es un valor débil. La mayoría de nosotros queremos un arreglo rápido. ‘solo dame la formula.’ (Una evidencia de que si esto es cierto de usted será que si lee este articulo completo.) Desafortunadamente, no funciona así. Algunas de las debilidades que vemos en nuestros ministerios e iglesias de hoy no tienen un arreglo rápido porque los problemas no están en la superficie. Están en el corazón. Entonces, ¿Qué hacemos cuando vemos un valor débil o no desarrollado dentro de nuestro personal? O ¿en la constitución la cual servimos? O ¿en un niño? ¿En nosotros mismos? ¿Qué hacen los buenos líderes para fortalecer los valores principales cuando ya han identificado el valor que necesita atención? Quiero sugerir un proceso de seis pasos que estudios profesionales han demostrado que son eficaces para cerrar la brecha entre el saber y el hacer dentro de organizaciones. Estos pasos son para los convencidos. En realidad son para el líder que quiere ver un cambio dentro de su corazón y la de su organización. Mientras repasa esta lista de pasos, talvez quiere poner en su mente un valor débil para que pueda ver mejor como funciona cada paso. Cada paso se desarrolla por el anterior. Cada paso tiene una buena razón detrás del orden en que están, incluyendo el primer paso: Primer Paso: COMIENCE EN SUS RODILLASHay que hacer la matemática aquí. Cuando usted se compromete a dirigir su vida como Dios quiere, ¿Qué pasa normalmente? Recibe resistencia. Distracciones. Enfermedad. Espere todo esto. Enfrentarse con un valor débil es una batalla espiritual que requiere recursos del Espíritu Santo – no solo su propio pensar. Así es que esta advertido. Lo ultimo que quiere el enemigo de nuestras almas es que la fe y la obra de Dios en su pueblo este en armonía. Así es que, ore. Segundo Paso: PONGA UN NUEVO ENFOQUE EN EL VALOR¿Cómo puede ayudar a las personas a enfocarse en el valor en maneras nuevas y frescas? A veces nos endurecemos a las mismas voces y mensajes. Busque voces nuevas y nuevas maneras de enseñar la importancia del valor. Exponga nuevas enseñanzas y capacitación Bíblicas – de recursos nuevos y modelos – es un buen punto para comenzar. Use invitados de fuera y recursos. Cambie el quien y cuando para poder enfocarse en ese valor. Ejemplo: Llame a un líder cristiano quien modela ese valor y puede enseñar acerca de el. Tercer Paso: HAGA QUE LAS PERSONAS HABLEN DE SI MISMOS¿Cómo puede ayudar a las personas a responder acerca del valor? Déle la oportunidad a la gente de aprender que significa el valor para ellos. Haga grupos pequeños para hablar del valor y de ellos mismos. Déles la oportunidad de responder emocional y mentalmente. Use dramas o historias que muevan su corazón. Levante lideres que muestren este valor en sus vidas. La clave es de sacar ese valor y ponerlo en los corazones de la gente para que cierren la brecha entre lo que Dios quiere para ellos y donde están. Esto crea una oportunidad para que Dios hable. Cuarto Paso: HAGA TIEMPO PARA PRACTICAR¿Cómo puede ayudar a que las personas se adueñen del valor? Para adueñarse del valor es de tomar acción positiva relacionada con el valor. Esto significa tomar los pasos para practicar o usar el valor. Dar oportunidades para implementar el valor. Esto requiere trabajo y tiempo para practicar. Para valorar algo toma tiempo y practica. Como lideres es nuestra responsabilidad de capacitar y proveer oportunidades para comenzar a implementar lo que se esta aprendiendo. Aprendices adultos necesitan practicar para verdaderamente aprender algo. Solo decirlo no es suficiente. Quinto Paso: RECONSTRUYA SU CALENDARIO¿Cómo puede ayudar a la gente a priorizar el valor? Para hacer algo una prioridad ponemos recursos – solamente. Esto significa que deberemos tomas algunas decisiones acerca de cómo gastamos nuestro tiempo y otros recursos. Para ayudar a otros a hacer algo una prioridad, nosotros como lideres necesitamos hacer esto posible ajustando en como gastamos nuestro tiempo, dinero y otros recursos. Sexto Paso: LLAME POR REFUERZOSLos valores necesitan ser repasados constantemente – siempre allí para reflexionar en ellos cuando ya se hayan tomado en cuenta. Muchas veces pensamos que solo porque alguien ha sido capacitado y orientado quiere decir que el asunto de la “cosa del valor débil” ya ha sido tomado en cuenta, tiempo de pasar a otros asuntos. No funciona de esa manera. Un valor débil llevara meses y hasta años para que se recupere en la mayoría de las organizaciones. Cerrar la brecha entre el saber y el hacer es el trabajo de los líderes. No es un trabajo que podemos delegar. Tenemos que estar dispuestos ha dirigir y guiar a otros y poner en practica el valor que cierra la brecha que podemos ver. Cuando hacemos eso, protegemos el corazón de la iglesia u organización. (Adaptado de un artículo primeramente escrito para la Asociación
de Administración Cristiana, usado con permiso.) |
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