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Cerrando la Brecha Sabiendo-Haciendo

Por J. David Schmidt
Presidente, J. David Schmidt y Asociados

Primera Parte

¿Que es lo que detiene a un(a):

  • Hombre viajando solo de rentar una película de adultos en su cuarto en el hotel?
  • Líder de la iglesia de invitar las personas que mas donan a una recepción privada?
  • Pareja cristiana madura de quedarse en su casa el cuatro de Julio viendo una película y no invitar a sus vecinos que no son creyentes a su casa?

¿Que es lo que hace a un(a):

  • Mama cansada, con dos niños y tome el tiempo para leerles antes de dormir?
  • Pastor romper siete paginas de notas para su sermón el sábado por la mañana y comenzar de juevo?
  • Líder llevarse a su equipo principal para un fin de semana para desarrollar su visión?
  • Abuelo con rodillas artríticas llevarse a su nieta a caminar?
  • Iglesia dividirse debido a otro servicio de adoración contemporánea?
  • Líder humillar al jefe de un departamento en una junta de personal?

¿Que causa

  • Que un líder joven confronte a un empleado mayor que el?
  • Que una pareja cristiana de 10% fielmente a la obra de Dios mientras que otra pareja en la misma iglesia no hace lo mismo porque sus tres tarjetas de crédito ya están al tope?
  • Un ministerio se confíe en la oración y un toque ligero en sus cartas para recaudar fondos, mientras que otro envía 14 cartas al año?
  • Que una muchacha de 18 años ceda a la presión sexual del muchacho con el que esta saliendo?
  • Que un nuevo creyente pase 15 minutos en la palabra de Dios cada día – mientras que un anciano de una iglesia pase 15 minutos al mes?
  • Un pescador aviente carnada que pasa el limite legal?
  • Un padre que golpea a su hijo de cinco años hasta que este negro y azul?

En cada uno de estos ejemplos, una fuerza principal esta trabajando que permite a las personas conectarse o desconectarse de sus creencias Cristianas a sus acciones. Una fuerza escondida, difícil de definir, difícil de reconocer que los lleva a sus decisiones. Una fuerza que determina si su comportamiento honra a Dios y otros o lastima a Dios y lastima a otros.

La fuerza trabajando es valores

Es confuso a mí como asesor que tan poca atención le ponemos a esto llamado, valores. Gastamos grandes cantidades de energía en “hacer” cosas – estableciendo y ejecutando programas, recaudando dinero, desarrollando sistemas y estructuras en nuestras organizaciones e iglesias. Gastamos tiempo incalculable tratando de mejorar las cosas. Pero pasamos muy poco tiempo poniendo atención o tratando de desarrollar el alma – los valores – de nuestras iglesias y organizaciones.

En muchas maneras, nos hemos acomodado con algunas de las brechas que vemos entre creencias y acciones. Es la “naturaleza humana” decimos. Pero como lideres, no servimos como deberíamos a nuestras organizaciones cuando fallamos en identificar y cuidar esas conexiones (valores) entre nuestras creencias cristianas y nuestro comportamiento. A la inversa, entre mejor entendamos lo que son los valores, como funcionan y como los podemos ser mas eficaces en conectar y alinear nuestras creencias con nuestras acciones, administramos el corazón y el alma de nuestra empresa.

En nuestra agencia, hacemos mucha investigación relacionada al asesoramiento. No es raro cuando descubrimos, por ejemplo que la congregación en una iglesia local 45% de los que asisten regularmente no han leído sus Biblia ni una vez en la semana pasada. Ahora, ¿que seguidor de Cristo no sabe que “Tu palabra he guardado en mi corazón para no pecar contra ti”? Y aun así, la Biblia se queda sin abrir en tocadores entre domingos. ¿Qué esta pasando aquí? Lo que esta pasando aquí es que los 45% de los congregantes cristianos se están comportando en armonía perfecta con sus valores. Ellos valoran las actividades de su semana y su forma de confiar en si mismos para tomar decisiones MAS que valoran la guía y el consejo que se encuentra en la Palabra de Dios.

No Hacemos lo que Creemos. Hacemos lo que Valoramos

Como cristianos en Norte América, nos llenan de conocimiento cristiano e información. Nadamos en información cristiana, hasta bíblica. Pero la experiencia nos dice que muchas veces una brecha existe entre la información que recibimos y nuestro comportamiento.

La mayoría de las parejas casadas cree en continuar saliendo aun después de casados o que los hijos lleguen. Si estas casado, aquí va un examen. Vaya a su calendario y vea cuando es su próxima cita con su esposa o la última fecha que salieron. Ese ‘ouch’ que talvez sienta es el pellizco de darse cuenta que no hace lo que cree, pero si hace lo que valora. Si en realidad valora salir con su cónyuge, pudiera identificar la fecha pasada y la que viene.

En la vida, no hacemos lo que creemos, hacemos lo que valoramos. Nuestras acciones diarias nos dice que valoramos. Entonces, si USTED quiere saber lo que valora, pregúntele a su esposa o mejor amigo, sus reportes directos y sus hijos. Le aseguro que será una conversación muy interesante.

La Biblia nos da algunas pistas en esta desconexión o brecha entre nuestras creencias y acciones. El enfoque esta en nuestros corazones – el hogar de nuestros valores y la fuente de las decisiones morales y nuestro carácter.

“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Prov. 4:23
Jesús dijo, “De la abundancia del corazón habla la boca.” Mateo 12:34
“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Mateo 6:21

Si no nos gustan los valores que vemos expresados en nuestras organizaciones o en nuestras vidas, el lugar donde se comienza a buscar el problema es en el corazón.

Suplentes Baratos

En su libro, La Brecha de Sabiendo-Haciendo, los autores Pfeffer y Sutton identifican varios comportamientos que nuestras organizaciones (y le agrego las iglesias e individuos también) evitan el asunto real de sobrepasar valores débiles y disfuncionales.

Estos incluyen:

  • Usando palabras y muchas de ellas – el trabajo de desarrollar guías, pólizas, estrategias y declaraciones de visión y misión.
  • Siempre planear y repasar planes pero raramente actuar en ellos.
  • Quedándote con buenos recuerdos – en ves de pensar estratégicamente acerca de lo que viene por delante.
  • Permitir que el temor nuble la visión

Hemos visto cualquier y estos comportamientos en el trabajo en iglesias y organizaciones. Sin líderes tomando el cargo para implementar el proceso de articular valores centrales, modelándolos, siendo mentores a otros y estar al corriente en la organización, estos suplentes baratos toman el cargo.

Como Funcionan los Valores

Por lo menos hay tres maneras de cómo funcionan los valores:

1. Los valores conducen las decisiones diarias.
Los valores funcionan igual que el sistema de guía de un misil, códigos claves que lo mantienen en curso. Después de una serie de códigos, no solo uno, el misil mantiene el curso deseado. Así funcionan los valores. Cuando el personal o voluntarios conocen nuestros valores, pueden tomar decisiones estratégicas consistentes a lo que realmente es importante para la organización.

2. Los valores nos ayudan a decir si a los cosas correctas.
Regrese un poco y recuerde las juntas mas largas donde ha ido. Valores borrosos o sin compartir son comunes. Cuando somos claros acerca de lo que valoramos, el tomar decisiones se hace mas fácil cada ves. Podemos decir que no a esas oportunidades, ya sean de ministerio u otra cosa, que no se alinean con nuestros valores centrales. Y mucho más fácil será decir si a las oportunidades que nos mantienen dentro de lo que valoramos.

3. Los valores nos ayudan a avanzar en nuestra misión.
John Bryson (autor de Planificación Estratégica para Organizaciones No-Lucrativas) sugiere que “solo las estrategias que son constantes (en armonía) con los valores centrales van a ser exitosas.” Conociendo nuestros valores centrales nos ayuda a mantenernos alineados con nuestro corazón – de donde viene la energía para la misión. Recuerde un programa que se llevo acabo solo para terminar mal. Programas fracasados están fuera de si con los valores reales de la organización.

La Tarea del Líder: Cerrando la Brecha Sabiendo-Haciendo

Si como líder no te gusta lo que ves en los comportamientos de otras personas de tu organización o iglesia, te tienes que detener y hacer esta pregunta: ¿Sabe esta persona lo que valoramos aquí? ¿Cuándo fue la última vez que repase estos valores con todo el personal? ¿Qué hable abiertamente acerca de que tan bien estamos en nuestros valores centrales? Claro, si no tiene bien articulados sus valores, allí tiene su respuesta. Los valores solo pueden dirigir las decisiones de los empleados o voluntarios SI los conocen, y son responsables de llevarlos acabo. Como lideres, es nuestra tarea de hablar de la brecha que esta entre el saber y el hacer. Si usted tiene una serie de valores centrales dentro de su empresa, repáselos y evalúelos para ver que tan bien su organización los esta usando. En la Parte Dos veremos el rol que los valores tienen dentro de nuestro cuidado de las personas y los pasos que los lideres deben tomar para fortalecer o corregir un valor débil o disfuncional.

Adaptado con permiso de un artículo escrito para Christian Management Report.